Esperanza, ¡que palabra más hermosa!
ESPERANZA, UNA CANCIÓN PARA DORMIR TRANQUILO
Estás recostada sobre el regazo de las estrellas, con los ojos
cerrados,
y sobre la noche, dejas dibujada una sonrisa,
ese tipo de sonrisa con que los niños recién nacidos fantasean
inocentemente.
Te acercas sin hacer ruido,
ni daño,
golpeándome el alma.
Estamos solos,
tú,
yo,
nosotros,
y de repente, como un torrente desbordado llega el silencio,
ese silencio que irrumpe con garra y convicción en las
entrañas de un hombre
que por encima de todo, se siente vivo.
¡QUIERO AMAR LA VIDA!
¡EMBORRACHARME DE VIDA!
¡MORIRME DE VIDA!
Vuelas en lomos de la libertad,
sujetándote con fuerza a sus crines,
cabalgas salvaje,
con el ímpetu que el viento te regala misteriosamente;
tu montura es el sueño, la verdad, la vida...
Ese sueño,
esa verdad,
esa vida
que los hombres imaginamos
cuando no estamos paralizados por el miedo que nos corroe.
¡NUNCA DESMAYES!
¡NUNCA TE RINDAS!
Nunca digas nunca, porque siempre es posible y nunca no
existe,
es nada más una metáfora desterrada y vacía en el país de
los cobardes.
¡QUIERO AMAR LA VIDA!
¡EMBORRACHARME DE VIDA!
¡MORIRME DE VIDA!
José Antonio Lato Nogales
("Existe otra voz dentro de mí"
págs. 29-30)
Después de unos meses difíciles, muy dificiles, la esperanza de nuevo galopa por mis venas.
