"LA SUCIEDAD DEL SUBSUELO"
LA SUCIEDAD DEL SUBSUELO
"... me pregunté si aquello era lo que se veía al emerger desde la suciedad del subsuelo a la claridad de la intemperie, si el pasado no era un lugar permanentemente alterado por el futuro y nada de lo que había al final del túnel copiaba lo que había antes de entrar en él, me pregunté si era aquél el final verdadero de todo, el final del viaje, el final del túnel, el boquete en la puerta de piedra. Ahora si, me dije, poseído por una extraña euforia. Se acabó. Finito. Kaputt..."
(Javier cercas, La velocidad de la luz, edit. Tusquets)
El alma suda sangre,
frío,
viento,
tempestades,
huracanes.
El alma sudo porque se detiene con asiduidad en el pasado,
volcando su perfume en una cloaca inmunda.
El alma suda y huele y duele descomunalmente.
Huele a heridas,
cicatrices,
padecimientos,
pérdidas,
errores, huele a todo eso que es intangible pero
que derrumba,
que destroza,
que deteriora,
que marca a hierro el carácter y nos vuelve huraños,
ensimismados,
intratables.
El pasado es una losa que pesa demasiado
porque el presente pide a gritos su lugar,
y entre pasado y presente
queda un espacio intermedio que nos estrangula,
al que retornamos incorregiblemente,
jugueteando impunemente a matat el tiemp que quedó atrás,
si apreciar, que el tiempo una vez desperdiciado es irrecuperable.
Es como si nuestra vida
fuera una huella grabada por la memoria,
abandonada al azar de aquello que ya no existe.
El pasado es como un veneno lento,
mortífero,
traicionero e inexacto,
adquiere el aspecto de nuestro mejor amigo
y en el fondo de sus bolsillos
guarda una pistola cargada con una bala para cada uno.
No pretende otra cosa que matar,
matar a destiempo.
Es un espctro que mora entre sedimentos inconfesables de ruinas y manías,
que infinidad de veces aparece ataviado con una máscara de derroche e infamias,
ocultando la desgraciada teoría del suicidio.
Si coexistimos con él,
caemos al suelo ebrios de quebrantos, desgastes y sandeces.
Es una habitación de la locura,
porque, a veces,
suena como un martilleo sobre nuestras cabezas
y no sabemos de donde proviene.
Por eso es urgente adoptar otra filosofía existencial,
alejada de cualquier signo de traición,
porque cuando el pasado se instala en nuestro presente,
es porque estamos desertanto de nuestro propio ciclo vital,
y entonces,
desmayados y sin fuerzas,
sustituiremos el concepto de la realidad
y arderemos en la hoguera de nuestra ignorancia.
Seremos sólo humo
y desapareceremos sin dejar rastro.
José Antonio Lato Nogales (Del libro: "Existe otra voz dentro de mí", págs, 60-62)




Rosana dijo
“seremos sólo humo
y desapareceremos sin dejar rastro.”
Me asusta la palabra suicidio …¿ por que será ? si es solo una palabra ¿ solo una palabra ?
“Quizás, hoy, sea uno de esos días en que las sombras se hacen visibles para ver un poco de más claridad."
19 Diciembre 2007 | 05:06 PM