10 Diciembre 2007

Flores para los vivos y limosnas para los muertos
Cae la nieve despacio, serenamente,
acercando su textura a los tejados de los edificios.
Toda la ciudad está cubierta cubierta de blanco.
El cielo es un maremágnum.
Poca gente por la calle, árboles, cahrcos, aceras resbaladizas.
Me figuro que el camposanto tiene su alma destapada,
y que los huesos que allí reposan sinten tanto frío como los nuestros.
No, no me gusta visitar los cementerios.
Cuando de forma fortuita he franqueado sus puertas,
fuertes impresiones quedaron grabadas en mi espíritu.
Cualquier funeral es odioso,
sobre todo, si la muerte te arranca un fragmento de tu alma.
Porto un ramo de rosas en mis brazos,
y su aroma me traslada,
hacía una ola de nostalgia
que me arrastra.
De pronto visualizo a mi madre inclinándose sobre mi cuerpo.
Me habla al oído, muy bajito, como si no quisiera interrumpir mi sueño.
Me muestra un reloj.
Dice que es para mí.
Me lo regala.
Lo coloca sobre mi muñeca izquierda.
Me da un beso.
Sigo durmiendo.
Soy pequeño.
ahora siento la fragancia de las rosas aún más frescas y más cerca.
La tumba de mi madre ya no existe.
Yo no pude regalarles flores cuando la sepultaban,
pero hoy, imagino que lo hago.
A lo mejor, ella, en este preciso momento,
me esté impregnando con la esencia de su aliento.
Le he dado esta mañana un beso a su retrato que sobre mi escritorio luce.
Es una fotografía en blanco y negro, como las de antes, ¡está bellísima!
Todos los días pienso en ella,
no puedo evitarlo,
tampoco quiero.
La nieve ha dejado de caer,
y
la ciudad ya no está cubierta de blanco.
He visto su silueta, se pasea sobre mi cabeza.
José Antonio Lato Nogales(del libro:"Existe otra voz dentro de mí",
págs, 42-44)
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3 Diciembre 2007
MONOTONÍA Y RUTINA: EL OCASO DE LA VIDA
La monotonía es una cadena aferrada a los restos de un naufragio
que son contemplados desde tierra firme con escepticismo.
Al volver a la superficie,
nos ciega y ahoga como si nuestros cuerpos quedaran suspendidos en un árbol,
"árbol del ahorcado",
que aprieta con saña nuestras gargantas,
hasta exhalar el último reducto de aliento
que está a punto de abandonarnos.
No podemos articular sonido alguno
porque ya nos hemos convertido en víctimas,
y la rutina, con su típica fiereza animal,
se sienta sobre el suelo a esperar
que el peso de nuestro cuerpo se desplome.
No somos conscientes,
ni inteligentes,
ni fuertes,
ni valientes,
no podemos sortear victoriosamente las murallas
que en nuestras sendas se interponen,
porque la carga es pesada y machaca.
A cada paso que damos,
solemos vacilar en los abismos,
la mediocridad se adelanta, echa el lazo,
y entre burlas e irónicas propuestas
sospechamos que somos vulnerables.
Posiblemente no intuyamos que aún siendo mortales,
cada segundo que transcurre es una eternidad que fenece,
olvidando que
la vida es un trayecto demasiado corto
para malgastarlo entre despojos y calaveras.
Son la monotonía y la rutina altivas,
coquetas,
voces vacías, mudas,
miradas yertas, fallecidas,
huesos deshechos, machacados, convertidos en polvo,
"polvo somos y al polvo volveremos";
custodiados en un baúl
entre sabandijas y derrotas.
Desde lejos contemplo sobrecogido vuestros disfraces,
hilvanados trivialmente
con sobredosis de comodidad
y esperpénticos diseños,
modelos arroganges,
semejantes a féminas que dan por hecho
que la belleza física es la clave para la felicidad.
¡Oh, que error!, sirve en épocas de caza, nada más.
Como aves carroñeras esperáis con paciencia y apetito
la putrefacción del siguiente sacrificado.
Caer en vuestro poder
es como convivir por anticipado con el epitafio de mi tumba,
y no quiero concederos ni mi cuerpo,
ni mi alma,
ni mis huesos.
No os necesito absolutamente para nada.
Pero hoy, dejadme que os exponga algo.
estamos heridos
y cada vez se nos hace más díficil encontrar la puerta entornada,
atravesar el umbral descalzos,
y exhalar aires renovados.
¡Marchaos!
¡Marchaos desalmadas!
José Antonio Lato Nogales
(Del libro: "Existe otra voz dentro de mí", págs, 73-75)
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1 Diciembre 2007
ALMA ERRANTE
En el silencio se esconde el alma,
la calma del alma,
el alma de la calma.
Silencio, alma, calma,
calma, alma, silencio,
alma...
silencio...
calma...
Tendríamaos que inmovilizar el ruido que nos acecha,
con la única intención de reflexionar
y computar las pérdidas que se incineran en nuestras emociones.
Es la crudeza de la realidad
quien forma un cerco de incapacidad a nuestro alrededor,
y erramos una vez más,
vagabundos, desilusionados,
como si el destino se encontrara atrapado en un baúl,
desgastado, viejo,
enmohecido por lametazos de azúcar,
convirtiéndonos en aquello que aborrecemos,
porque nuestra inteligencia se adormece,
acostumbrada a los exquisitos manjares del sueño,
que en absolute absuelve la conciencia.
Somos como almas errantes
que caminan entre el desprecio de parajes inhóspitos
y la herrumbe erosionada de las ideas,
donde la huella de las piedras ha forjado en el corazón
una válvula de hierro que bombea ceguera y tumulto.
En el silencio se esconde el alma,
la calma del alma,
el alma de la calma,
silencio, alma, calma,
calma...
alma...
silencio...
Y despojarnos de la arrogancia que muele al mundo y sus habitantes.
No soporto tanto ruido.
Estoy cansado,
predispuesto a no escuchar nada.
José Antonio Lato Nogales (Del libro:"Existe otra
voz dentro de mí", págs. 76-77)
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29 Noviembre 2007
BOCETOS DE FELICIDAD
Me asomo a la ventana contemplando con admiración los colores de un nuevo día,
cuando la abro,
no pretendo encontrar otra cosa que la que percibo:
una brisa fresca y revivida una vez más como tantas veces,
dominada por el sol,
la lluvia,
la niebla,
el viento o la tormenta.
La felicidad es como las estaciones: majestuosos bocetos encantados,
fantasías que se colorean con la calidad de la observación.
En la vida hay imperceptibles emociones,
muecas y guiños enloquecidos,
rincones,
habitaciones,
ríos y mares,
corrientes,
caminos,
enciclopedias atiborradas de matices,
conceptos,
sinónimos,
antónimos.
La felicidad es una biblioteca de maravillas
que se alquilan por una módica exigencia:
la contemplación y el ensimismamiento no son bastantes argumentos.
Si nos sentimos tristes, quizás,
una gota helada de felicida
se acumule en nuestro lagrimal,
y lo que podría ser odioso,
convertirse en un trozo de intimidad ultrajada, nada más,
sin otra certeza que el instante interrumpido,
sin más importancia que la de un lapsus de melancolía
derritiéndose sobre el horizonte dibujado de las ideas,
porque nada es invencible, aunque a veces lo creamos,
imperceptiblemente,
inconscientemente.
La felicidad goza de diferentes estados,
como el ánimo del hombre que con avaricia busca capturarla,
y no siempre es posible,
por eso la vida se reconcilia consigo misma
ante un cuadro de realidad permanente.
Son bocetos, sencillos, mortales como el hombre que los traza,
apuntes, anotaciones en un día cualquiera;
tesoros,
maravillas,
riquezas momentáneas.
Y no es que la felicidad se encierre en una cárcel libremente,
sino que los hombres,
torpes,
lejanos, como figuras efímeras
que desaparecen entre la escarcha de las mañanas invernales,
caemos al suelo, como las hojas del otoño,
y abandonamos nuestro cuerpo al viento,
que nos lleva y utiliza a su antojo,
sin otra pretensión
que hundirnos en la espesura de un bosque irreal.
La felicidad son las pequeñas células del alma,
el éxtasis de nuestro peregrinaje terrenal.
José Antonio Lato Nogales
(Del libro: "Existe otra voz dentro de mí"
págs. 33-35)
En este momento de mi vida parece que todo se me ha escapado como las alas de una mariposa entre los dedos.
Este poema que lo escribí hace un par de años aproximadamente, vuelve a mí como una lección que debo aplicar para encontrar la felicidad en los pequeños detalles,
más tarde, vendrán las cosas que tengan que venir. La vida es una constante lucha, y a veces, nos sentimos sin armas suficientes para seguir peleando..., pero hay que pelear.
elpoetasevillano@hotmail.com
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28 Noviembre 2007
INVÉNTALO DE NUEVO PARA MÍ
"Este es el gran problema del
mundo: que nos despreciamos"
Charles Chaplin (Candilejas)
Si existe un tiempo para callar y dejas que las oscuridades de las palabras no destrocen tu memoria,
calla;
hazlo con la absoluta convicción, de que un silencio consentido,
es como el aire fresco que se inmiscuye entre las oquedades ocultas
de una personalidad llena de símbolos.
No trates continuamente, con ese toque de desesperación que te caracteriza, de entenderlo todo,
además de absurdo,
es
como una noria dando vueltas, y vueltas, y más vueltas,
girando sobre una multitud de vidas inventadas.
Quieres excar con violenta determinación en tus propios actos,
comentiendo al mismo tiempo, el grave error de juzgar los actos ajenos,
y entre acto y acto
no queda tiempo ni argumentos que te sostengan.
Si fueras un poco más imbécil,
sin llegar a rozar con tus pensamientos el lado secreto de la irracionalidad,
bastaría para que en el más absoluto de los silencios
encontraras de nuevo una palabra que rediseñara tu subsistencia.
Es un juego donde la única regla permitida es la imaginación.
Imaginar,
mirar sin ojos,
acariciar sin manos,
besar sin labios,
imaginar que detrás de cada metáfora se oculta tu vida.
Para qué seguir engañándote,
coge de inmediato un silencio cualquiera e invéntalo de nuevo para mí.
(Invéntalo de nuevo para mí. Del libro: "Existe otra voz
dentro de mí" José Antonio Lato Nogales)
A veces, cuando quiero entender todo lo que me pasa en la vida me veo en una encrucijada, donde la imaginación es lo único que me queda. Quizás, ahora esté pasando por uno de esos períodos.
¿Me ayuda alguien a imaginar?
elpoetasevillano@hotmail.com
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25 Noviembre 2007

LA SOLEDAD
La soledad es un territorio aislado e inhóspito,
desde donde un puñado de cuervos salen a la cacería de la tortura,
una calle de sombras y mentiras, grietas que la melancolía talla a porrazos,
ferozmente,
con un finísimo toque de tragedia
que esculpe sin escrúpulos el deterioro de los sentidos.
Vivir voluntariamente apartado del mundo
es inmolarse con alevosía;
y a la fuerza,
es una canción descompuesta en las aceras de la frialdad.
La soledad es poseer un corazón indiferente,
agraviado por los arañazos del ruido y el desapego,
un rostro de sombras desmaquillado.
No duerme ni sueña
ni siente la realidad como algo cercano e imprescindible;
sufre,
delira desenfrenadamente en brazos de la nostalgia,
entregada, esclava y prisionera de un pensamiento
que se ausenta demasiadas veces.
De noche,
al echar su cuerpo machacado sobre un colchón de hierro
trata de dibujar estrellas en el techo, pero no puede,
su alma, está congelada.
José Antonio Lato Nogales
(Del libro: "Existe otra voz dentro de mí"
págs 31-32)
Quizás haya escogido este poema de mi libro hoy, porque últimamente, aunque estoy rodeado de mucha gente, en el fondo de mi corazón siento mucha soledad. La soledad de haber terminado con mi chica hace unos meses, la soledad de unos buenos amigos que dejé en Albacete, la soledad que durante algunos momentos del día, hace que un nudo en la garganta no me permita casi tragar saliva. La soledad, ¡la maldita soledad!
elpoetasevillano@hotmail.com
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24 Noviembre 2007
"... La luz es el negativo de la sombra.
No quien llega a la tristeza ha entendido el mundo.
Quien encuentra su dicha lo comprende."
Martín López-Vega
(Fragmento del poema: "Bodegón del mundo"
Edit. Colección Visor de Poesía)
Estos versos me están haciendo reflexionar mucho acerca de la creencia de que los hombres sabemos más, cuanto más sufrimos.
Quizás sea un error general esta forma de entender que el dolor es la escuela perfecta para entender el mundo.
¿No sería mejor entenderlo desde la dicha?..., o, bueno, ambas cosas.
El dolor es inevitable, la dicha también, sólo que solemos cerrar los ojos y los sentidos para experimentarla con más frecuencia.
José Antonio
elpoetasevillano@hotmail.com
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24 Noviembre 2007
EL POETA
A veces no quisiera
morder una canción en la naranja;
ni oír que en el reloj se enrosca lentamente
la anaconda del día;
ni buscarle a los muros blancos de lo visible
las grietas donde crece
la flor oscura de la realidad.
A veces siento envidia de quien no está obligado
a abrir en cada nombre un tragaluz
que aclare
su infierno y su sentido;
quien no ven en la escalera la terrible
columna vertebral
del dragón de los sótanos
o no intuye en las cruces el ancla de la muerte.
Qué hermoso debe ser un diccionario
en el que las palabras no sean contraseñas,
ni llaves,
ni victorias,
ni redes,
ni aduanas,
sino sólo ellas mismas: húracán, cicatriz,
selva,
música,
amante,
silencio,
rompeolas...
A veces
no querría imaginar que existes,
ni soñar que las líneas de mi poema dejan
un zarpazo en tu piel.
Porque es dulce cortar el alambre de espino
de los versos tachados;
saber que enel maíz se deletrea un tigre;
bajar a las palabras en busca de su música,
ser su centro
como la capital del dolor es la herida,
y a la vez es tan duro
admitir que padeces
la maldición de todo lo que al no ser exacto
tiene que conformarse
con ser sólo infinito:
cada poema trata
de lo que no ha logrado el poema anterior.
Dime tú si al final tendré que arrepentirme.
Benjamín Prado
(Marea humana. Edit. Colección Visor de Poesía)
Este es un poeta que he descubierto recientemente con este libro.
Tengo pedido en una librería su antología poética, que aún tengo que pasar a recoger. Me parece un poeta de los pies a la cabeza y hace un dibujo de como "la poesía persigue al poeta para escribirla".
Me identifico mucho con él, con su forma de escribir, y más todavía, con su manera de sentir. Lo recomiendo como una lectura muy especial.
Bueno Rosana, te dedico este poema a ti, porque si no fuera porque he visto tu reclamo, no hubiera escrito nada en blog. Acabo de llegar del trabajo. Pero merece la pena dedicar unos minutos a este espacio y a la gente que lo lee.
servido por elpoetasevillano
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